En 2019 la emisión de pesos para asistir al Tesoro Nacional volvió a los niveles más altos de los últimos 15 años

Argentina tiene un problema fiscal crónico y recurrente: de los últimos 59 años, en 52 se va a terminar con déficit fiscal. De su financiamiento se derivan un sinnúmero de distorsiones y desequilibrios que tarde o temprano terminan sincerándose.

Cada gobierno dice tener la receta para bajar la inflación (uno de los principales síntomas del déficit fiscal), pero con un set de alquimias que duran un tiempo determinado y que no evitan que las restricciones terminen materializándose. El problema de fondo es que, año tras año, crisis tras crisis y sin importar el color político, el Estado argentino gasta más de lo que recauda.